Encuentra lo Bueno…

Un monje mayor y un joven monje viajaban juntos. En un momento dado, llegaron a un río con una fuerte corriente. Cuando se disponían a cruzar el río, vieron a una mujer muy joven y hermosa que también intentaba cruzar. La joven se preguntó si la podían ayudar a su cruzar el río.

Los dos monjes se miraron el uno al otro, porque habían hecho votos de no tocar a una mujer.

Luego, sin decir una palabra, el monje de más edad tomó a la mujer, la llevo al otro lado del río, la coloco suavemente en el otro lado, y continuaron su viaje.

El monje más joven no podía creer lo que acababa de suceder. Se quedó sin habla,  y una hora pasó sin una palabra entre ellos.

Dos horas más pasaron, luego tres, finalmente, el monje más joven no pudo contenerse más y dijo “Como monjes, no se nos permite tocar a una mujer, ¿cómo pudiste entonces llevar a esa mujer en tus hombros?”

El monje mayor le miró y le respondió: ” Hermano, yo la puse del otro lado del río, ¿por qué, tu sigues cargándola?”

Esta sencilla historia Zen tiene un hermoso mensaje sobre la vida en el momento presente. Cuántas veces nos llevamos las heridas del pasado, nos aferramos a los resentimientos cuando, la única persona a la que realmente estamos haciendo daño a nosotros mismos.

Todos pasamos por momentos en la vida cuando la gente dice cosas o se comporta de una manera que es perjudicial para nosotros. Podemos elegir quedarnos pensando sobre acciones o eventos del pasado, pero eventualmente sentiremos el peso de nuestro pasado y eso consumirá nuestra energía.

En su lugar podemos optar por dejar de lado lo que no nos sirve y concentrarnos en el momento presente. Hasta que podamos encontrar un nivel de paz y felicidad en las actuales circunstancias de nuestra vida, nunca vamos a estar contentos, porque “el ahora” es todo lo que tenemos.

 

Por tu Éxito,

 

Vielka Blis